Psicomagia y tarot: el poder de los actos simbólicos en una consulta

A veces, durante una consulta de tarot, las cartas nos ayudan a comprender perfectamente qué está ocurriendo.

Vemos el problema. Entendemos de dónde viene. Incluso sabemos cuál sería el camino más conveniente para salir de él.

Y, sin embargo, seguimos bloqueados.

Esta es una situación que he encontrado muchas veces a lo largo de los años. Personas que saben que deben cerrar una etapa, pero no consiguen hacerlo. Personas que han perdido la confianza en sí mismas y necesitan recuperar capacidades que siguen estando ahí, aunque hayan dejado de utilizarlas. Personas que arrastran durante demasiado tiempo una historia, una relación, un miedo o una sensación de fracaso.

En algunas de estas situaciones, además del tarot y de la conversación que mantenemos durante la consulta, recurro a algo que siempre me ha parecido extraordinariamente interesante: los actos simbólicos.

Pequeñas acciones que no pretenden cambiar mágicamente la realidad, sino representar de una forma concreta aquello que queremos dejar atrás, recuperar o comenzar.

Este planteamiento tiene ciertos puntos de encuentro con una disciplina muy particular popularizada por Alejandro Jodorowsky: la psicomagia.

¿Qué es la psicomagia?

Alejandro Jodorowsky es una figura difícil de encasillar. Cineasta, escritor, dramaturgo y estudioso del tarot, desarrolló a lo largo de su trayectoria una forma muy personal de entender la relación entre el ser humano, los símbolos y el inconsciente.

Una de sus ideas más conocidas es la psicomagia.

En sus libros sobre esta materia, Jodorowsky parte de la idea de que el inconsciente no responde únicamente al lenguaje racional. Los sueños, el arte, el teatro, la poesía y los actos simbólicos formarían parte de otro lenguaje capaz de expresar aquello que, en ocasiones, resulta difícil transmitir mediante las palabras.

De ahí surgen los llamados actos psicomágicos: acciones concretas, frecuentemente poéticas, sorprendentes o incluso surrealistas, concebidas para representar simbólicamente un conflicto o una transformación.

No se trata, por tanto, de pensar que un determinado objeto posee poderes sobrenaturales o que realizar una acción concreta va a conseguir que el universo cambie a nuestro favor.

Al menos, no es así como yo entiendo ni utilizo los actos simbólicos en mis consultas.

El subconsciente entiende los símbolos

Nuestra vida está llena de actos simbólicos, aunque pocas veces nos detengamos a pensarlo.

Guardamos una fotografía porque representa una época feliz.

Nos quitamos una alianza cuando una relación ha terminado.

Conservamos durante años un objeto que perteneció a alguien querido.

Brindamos para celebrar un comienzo.

Encendemos una vela para recordar a quien ya no está.

Cerramos una puerta y, algunas veces, sentimos que no estamos cerrando únicamente una puerta.

El objeto es simplemente un objeto.

El gesto es simplemente un gesto.

Pero para nosotros puede significar mucho más.

Por eso, en determinadas consultas, cuando considero que puede ser útil, propongo al consultante realizar alguna pequeña acción simbólica relacionada con aquello que estamos trabajando.

No sigo un manual ni tengo una colección de «rituales» que sirvan para todo el mundo. De hecho, creo que perderían buena parte de su sentido si fuera así.

El acto debe tener significado para la persona.

Dejar lastre

Imaginemos a alguien que lleva años emocionalmente vinculado a una historia que terminó hace mucho tiempo.

Racionalmente sabe que aquella etapa se acabó.

Pero continúa regresando mentalmente a ella.

En una situación así, quizá las cartas hayan mostrado con claridad que existe una dificultad para cerrar el pasado. Podemos hablar sobre ello durante la consulta y comprender perfectamente lo que sucede.

Pero, en ocasiones, puede ser interesante dar un paso más.

Escribir algo que nunca será enviado.

Guardar determinados recuerdos en una caja.

Desprenderse conscientemente de un objeto.

Cambiar de lugar algo que lleva años ocupando el mismo espacio.

Realizar un pequeño gesto que represente una despedida.

El acto, por sí mismo, no tiene ningún poder mágico.

Su valor está en lo que representa para quien lo realiza.

Es una manera de decirse a uno mismo:

«Esto termina aquí.»

psicomagia y tarot

Pero los actos simbólicos no sirven únicamente para cerrar etapas

También pueden representar comienzos.

En ocasiones encuentro personas que han olvidado sus propias capacidades.

Alguien que durante años fue valiente y dejó de sentirse así.

Una persona creativa que abandonó completamente esa parte de sí misma.

Alguien que ha perdido la confianza después de una sucesión de fracasos.

En esos casos, el símbolo puede servir para representar algo completamente diferente: recuperar una parte de nosotros que parecía dormida.

No estamos creando una capacidad que no existe.

Estamos recordando que existe.

El tarot puede ayudarnos a descubrirla. El acto simbólico puede ayudarnos a darle una presencia concreta en nuestra vida.

Tarot, símbolos y psicomagia

La relación entre estas ideas y el tarot me parece especialmente interesante.

El propio tarot es un lenguaje construido en gran medida sobre símbolos.

El Loco camina.

El Ermitaño sostiene su lámpara.

La Muerte transforma.

La Torre derriba estructuras.

El Sol ilumina.

El Mundo completa un ciclo.

Cuando observamos una carta, no estamos contemplando únicamente un dibujo. Estamos interpretando una representación simbólica capaz de despertar asociaciones, recuerdos, emociones e intuiciones diferentes en cada persona.

Quizá por eso no resulte extraño que Alejandro Jodorowsky, uno de los grandes divulgadores contemporáneos de la psicomagia, dedicara también una parte muy importante de su vida al estudio y la interpretación del tarot.

En su obra más reciente sobre esta materia continúa relacionando precisamente la psicomagia, el subconsciente y sus lecturas de tarot, describiendo la psicomagia como una práctica de acción y simbolismo más que de palabras.

Naturalmente, esto no significa que sea necesario compartir todas las ideas de Jodorowsky para reconocer algo que considero profundamente interesante: los seres humanos necesitamos símbolos.

Yo también los utilizo.

A mi manera.

Mi forma de utilizar los actos simbólicos

Cuando propongo algo así durante una consulta, intento que sea sencillo, personal y coherente con la situación que estamos tratando.

Nunca prometo que ese acto vaya a cambiar acontecimientos externos.

No va a conseguir que alguien regrese.

No va a hacer que aparezca dinero.

No va a obligar al destino a comportarse como nosotros queremos.

Y, por supuesto, tampoco sustituye la atención de un profesional cuando una persona necesita ayuda médica o psicológica.

Su propósito es otro.

Puede representar una decisión.

Un cierre.

Un comienzo.

Una despedida.

Un compromiso con uno mismo.

O la recuperación de una parte de nuestra personalidad que habíamos dejado olvidada por el camino.

En ocasiones, después de una consulta, lo más importante no es continuar preguntando a las cartas.

Es hacer algo.

Aunque sea algo pequeño.

A veces necesitamos representar el cambio

Con los años he aprendido que las personas no siempre necesitamos grandes soluciones.

A veces necesitamos comprender.

Otras veces necesitamos decidir.

Y algunas veces necesitamos representar físicamente esa decisión para sentir que realmente hemos dado el primer paso.

Tal vez ahí resida una parte del atractivo de la psicomagia y de los actos simbólicos.

No en creer que podemos manipular mágicamente la realidad.

Sino en comprender que un símbolo puede adquirir una enorme fuerza cuando somos nosotros quienes le damos significado.

El tarot también funciona, en buena medida, en ese territorio simbólico.

Por eso, en algunas de mis consultas, cuando las circunstancias lo aconsejan, puedo proponer uno de estos pequeños actos.

No como una promesa.

No como un hechizo.

Y mucho menos como una terapia.

Simplemente como un gesto.

Un gesto que diga:

«Estoy preparado para dejar esto atrás.»

«Quiero recuperar esta parte de mí.»

«A partir de aquí, voy a intentar hacerlo de otra manera.»

Porque algunas veces, para empezar a cambiar una historia, necesitamos encontrar las palabras.

Y otras veces necesitamos un símbolo que nos ayude a dar el primer paso.

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