tus primeras cartas

Cómo elegir tus primeras cartas del tarot

Cuando nos acercamos al mundo del tarot, aunque sea como consultantes, es muy fácil quedar enganchados por él. El Tarot, así, con mayúscula, ejerce sobre muchas personas una fascinación difícil de explicar. Por eso, muchos de quienes empiezan consultando terminan haciendo sus primeros pinitos con el mazo. Tus primeras cartas determinarán si vas a seguir adentrándote o no en este bonito mundo.

Aunque hemos hablado largo y tendido de lo que podemos esperar del tarot, que puedes leer aquí, y de consejos prácticos para principiantes, que también puedes leer aquí, lo cierto es que resulta difícil abstraerse de la tentación. Te confieso que yo también lo he hecho.

Por eso he decidido escribir este artículo: para ayudarte a elegir el mazo de tus primeras cartas de tarot que más te conviene. Y es que, en la actualidad, hay cientos, si no miles, de mazos distintos y elegir tus primeras cartas no es fácil.

Vamos a distinguir lo más esencial.

Como ya sabes, cualquier mazo de tarot debe tener dos partes bien diferenciadas.

Por una parte están los Arcanos Menores, que apenas se diferencian de las cartas de la baraja española. Tienen cuatro palos: oros, copas, espadas y bastos. La diferencia principal es que el tarot incorpora más figuras. En la baraja española encontramos sota, caballo y rey; en el tarot aparecen sota, caballo, reina y rey.

Por lo demás, los Arcanos Menores mantienen una estructura muy cercana a la baraja tradicional, y con ellos se pueden hacer tiradas bastante completas y certeras. Aprender a interpretarlos y combinarlos es importante, porque aportan matices muy sutiles y permiten lecturas más profundas.

La segunda parte de una baraja de tarot son los Arcanos Mayores.

Los Arcanos Mayores son una serie de 22 cartas con una enorme carga simbólica, algo que no existe del mismo modo en ningún otro tipo de baraja. Y aquí es donde debemos fijarnos a la hora de elegir nuestro primer tarot.

Una buena versión de los Arcanos Mayores tiene, en cada una de sus cartas, tal cantidad de símbolos que, si eres buen observador, no necesitarás depender siempre de un libro de significados ni de un curso. Nada está puesto al azar en los Arcanos Mayores clásicos. Nada es un simple adorno de la figura principal. Ningún color, ninguna sombra, ningún gesto, ninguna posición dentro de la carta está ahí sin significado.

Cada carta, por sí misma, te habla.

Pongamos un ejemplo para que me entiendas. Te voy a detallar lo que podemos ver en un Arcano Mayor concreto: el Arcano VII, El Carro.

Tus primeras cartas. El carro

El Carro: significado de sus símbolos

El personaje

El personaje suele aparecer joven.

No representa a un anciano sabio. Representa la energía, la capacidad de actuar, el impulso de avanzar. La juventud simboliza que aún queda camino por recorrer. Todavía no es un rey completo. Está aprendiendo a gobernar.

La mirada

No suele mirar directamente al espectador. Su mirada va hacia delante.

No está distraído. No mira atrás. No duda.

La dirección de la vista simboliza decisión, concentración y propósito.

La expresión

No sonríe. No parece eufórico. Está sereno.

Porque la auténtica victoria no necesita celebrarse de forma exagerada. Simplemente continúa.

La corona

Lleva una corona.

No porque sea rey en el sentido más externo, sino porque domina.

La corona representa autoridad, dominio mental y legitimidad espiritual. No ha heredado ese poder: lo ha conquistado.

El cabello

En muchas versiones aparece con el cabello abundante.

El cabello representa energía vital, fuerza e impulso. Es la parte más instintiva del ser humano. Aquí no está cortada ni escondida. Está integrada.

Los hombros

Sobre los hombros aparecen lunas, rostros o mascarones. Son muy importantes.

Representan las dos fuerzas opuestas del universo: activo y pasivo, masculino y femenino, razón e intuición, Sol y Luna, consciente e inconsciente.

No han desaparecido. Simplemente viajan con él.

La armadura

El personaje va protegido.

Eso significa experiencia, no ingenuidad. Ha recibido golpes. Ha aprendido.

La armadura representa la personalidad construida después de muchas pruebas.

El cetro

En una mano sostiene un cetro.

No una espada. No una lanza. No un látigo.

Un cetro.

El cetro simboliza el poder de dirigir, no de imponer. El verdadero líder guía. No golpea.

La mano libre

Generalmente sólo una mano lleva el cetro. La otra permanece relajada.

Eso indica equilibrio. No necesita controlarlo absolutamente todo.

El carro

Aquí encontramos uno de los mayores secretos de la carta.

El carro no parece estar avanzando. Parece casi inmóvil.

¿Por qué?

Porque el verdadero movimiento ocurre dentro del conductor. Antes de mover el mundo, hay que mover la conciencia.

El techo del carro

Tiene forma de dosel, casi como un pequeño templo.

No es casual.

El carro es un santuario móvil. Representa que el individuo lleva consigo su propio centro. No depende del exterior.

Las columnas

Dos columnas sostienen el techo.

Son similares, simbólicamente, a las columnas que aparecen en otras cartas iniciáticas. Representan los dos pilares de toda evolución: luz y sombra, activo y pasivo, conocimiento y misterio.

Las ruedas

Curiosamente, muchas veces apenas se ven.

¿Por qué?

Porque el avance no depende tanto del mecanismo como del conductor.

Las ruedas simbolizan el tiempo, el destino y los ciclos.

Los caballos en el Tarot de Marsella

En el Tarot de Marsella aparecen dos caballos.

Uno suele mirar hacia un lado y el otro hacia otro. Incluso parecen querer separarse.

¿Por qué?

Porque representan las fuerzas internas: deseos, instintos, emociones, razón, miedos. Cada uno tira hacia donde quiere.

Las esfinges en el Rider-Waite

En el Rider-Waite aparecen una esfinge negra y otra blanca.

No representan simplemente el bien y el mal. Ese es un error muy moderno.

Representan la dualidad. Toda existencia necesita polos: luz y oscuridad, masculino y femenino, consciente e inconsciente.

El conductor no elimina ninguna de esas fuerzas. Las armoniza.

Los animales no llevan riendas

Éste es uno de los símbolos más profundos.

No existen riendas visibles.

¿Cómo los controla?

Con la voluntad.

La carta está diciendo algo enorme: el auténtico dominio no necesita violencia.

Los colores de El Carro

Azul

El azul representa inteligencia, espiritualidad y serenidad.

El conductor no actúa impulsivamente.

Rojo

El rojo representa acción, sangre, deseo y energía.

La pasión existe, pero está dirigida.

Amarillo

El amarillo representa conciencia, iluminación y claridad.

Es la luz de la inteligencia.

Verde

Cuando aparece, el verde habla de crecimiento, vida y evolución.

Blanco

El blanco representa pureza de intención.

No significa perfección. Significa sinceridad.

El número VII

El número siete no puede olvidarse.

El siete representa búsqueda, conquista, perfeccionamiento e iniciación.

Después del equilibrio del VI, Los Enamorados, llega la acción.

Primero eliges. Después avanzas.

La postura del cuerpo

El personaje no está relajado, pero tampoco rígido. Está estable.

Esa estabilidad simboliza el equilibrio entre fuerza y flexibilidad.

La ausencia de batalla

Es curioso.

La carta habla de victoria, pero no hay enemigos.

¿Por qué?

Porque el enemigo era interior.

¿Qué significan todos los símbolos juntos?

Aquí aparece la verdadera profundidad del Arcano.

Todos los símbolos cuentan una única historia: un ser humano ha dejado de ser arrastrado por sus impulsos y ha comenzado a dirigirlos.

No ha destruido el miedo.
No ha destruido el deseo.
No ha eliminado la ira.
No ha eliminado el ego.

Los ha colocado a su servicio.

El Carro no enseña a vencer los instintos. Enseña a ponerlos a trabajar para un propósito superior.

Por eso los caballos siguen siendo dos. Por eso siguen mirando hacia lugares distintos. Por eso no existen riendas visibles.

Porque la voluntad consciente es suficiente.

Si se traduce a un lenguaje moderno, El Carro podría decir:

“No esperes a que desaparezcan tus contradicciones. Aprende a conducirlas.”

Todos tenemos una parte que quiere avanzar y otra que quiere quedarse. Una que ama el riesgo y otra que busca seguridad. Una que sueña y otra que teme.

La mayoría de las personas viven tironeadas entre esas fuerzas.

El conductor del Carro también las tiene.

La diferencia es que ha dejado de obedecerlas.

Ahora es él quien marca el rumbo.

Como ves, hay mucho ahí.

El Carro no sólo representa los viajes, aunque también puede hacerlo en determinadas tiradas. El significado más profundo de El Carro es la voluntad, la fuerza para dirigir el destino, la capacidad de avanzar entre contradicciones y la decisión de elegir un camino entre dos o más posibilidades.

Fascinante, ¿no?

Entonces, ¿cómo elegir tus primeras cartas de tarot?

¿Y por qué te cuento todo esto?

Porque a la hora de elegir un mazo, tus primeras cartas, te recomiendo que te fijes precisamente en estos detalles.

En la actualidad hay mazos muy interesantes que, sin embargo, no dicen absolutamente nada. El tarot del gato, de la luna, de los ángeles que cantan, de las luces y las sombras, de mi prima la del pueblo…

Está bien adquirirlos si quieres hacer una colección o si tienes ya tanta práctica que pueden servirte como canalizadores de tu intuición, tengan estampado lo que tengan.

Pero si son tus primeras cartas de tarot, es importante que aprendas a observarlo.

tus primeras cartas
Mis primeras cartas, así terminaron. A mi, me parecen las más bonitas del mundo y aun conservo el mazo

Aprender tarot no es sólo leer un libro. Eso puede ayudarte, desde luego. Pero aprender tarot es meditar, observar, unirte a las cartas, practicar y practicar hasta que las figuras te hablen directamente. Hasta que las cartas parezcan borrarse de tanto usarlas.

Es verdad que un mazo “te tiene que llamar”. Es difícil empezar con un mazo que no te gusta.

Pero en ocasiones, como ocurre con las personas, la verdadera belleza está en el interior. En este caso, en tu interior y en tu unión con tus primeras cartas.

Por eso, para tu primera elección, te recomiendo que te decantes por una versión clásica, como el Tarot de Marsella o el Rider-Waite. O, en su defecto, por un mazo que conserve la mayor cantidad posible de símbolos clásicos. Esas primeras cartas marcarán el modo en el que vas a leer el Tarot.

Tiempo tendrás de adquirir otros tarots más estéticos.

Verás que, aunque al principio no te parezca el mazo más bonito del mundo, cuando tus primeras cartas empiecen a susurrarte cosas, serán a tus ojos las más hermosas que existen.

Fuente para empezar a entender tus primeras cartas de Tarot, los libros de Laura Tuan

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