PARTE 1
Cap. VIII
Introducción a los Arcanos Mayores
Los Arcanos Mayores son, probablemente, la parte más conocida y reconocible del Tarot. Incluso una persona que nunca haya estudiado una baraja puede identificar algunas de sus imágenes: El Loco caminando despreocupadamente, El Mago ante su mesa, los enamorados ante una elección, la figura de La Muerte, la caída de La Torre o la serenidad luminosa de La Estrella.
Son veintidós cartas y, sin embargo, contienen una extraordinaria variedad de situaciones humanas.
Hablan de comienzos y finales, de decisiones, de poder, de miedo, de esperanza, de crisis, de aprendizaje, de deseo, de pérdidas y de transformación. Por eso ocupan un lugar tan importante dentro del Tarot.
Pero antes de comenzar a estudiarlos uno por uno quiero hacerte una recomendación: no tengas prisa por aprender sus significados de memoria.
Aprender Tarot no consiste en almacenar definiciones. Consiste, sobre todo, en aprender a mirar.
¿Qué son los Arcanos Mayores?
Una baraja de Tarot tradicional está formada por 78 cartas. De ellas, 22 corresponden a los llamados Arcanos Mayores, mientras que las 56 restantes forman los Arcanos Menores.
Los Arcanos Mayores constituyen una serie de figuras y escenas simbólicas numeradas habitualmente del 0 al XXI.
Son:
0 · El Loco
I · El Mago
II · La Papisa o La Sacerdotisa
III · La Emperatriz
IV · El Emperador
V · El Papa o El Hierofante
VI · Los Enamorados
VII · El Carro
VIII · La Justicia*
IX · El Ermitaño
X · La Rueda de la Fortuna
XI · La Fuerza*
XII · El Colgado
XIII · La Muerte o Arcano XIII
XIV · La Templanza
XV · El Diablo
XVI · La Torre o La Maison Dieu
XVII · La Estrella
XVIII · La Luna
XIX · El Sol
XX · El Juicio
XXI · El Mundo
*La numeración de La Justicia y La Fuerza cambia en algunas barajas. En el Tarot de Marsella, tradicionalmente La Justicia ocupa el VIII y La Fuerza el XI. En el sistema Rider-Waite-Smith se intercambiaron estas posiciones.
Esta diferencia no significa que una baraja sea correcta y otra equivocada. Es simplemente una de las variaciones históricas que debemos conocer cuando estudiamos diferentes sistemas de Tarot.
¿Por qué se llaman Arcanos Mayores?
La palabra arcano procede del latín arcanum y hace referencia a aquello que está oculto, reservado o encierra un conocimiento que debe descubrirse.
Sin embargo, conviene hacer aquí una pequeña precisión histórica.
Las cartas que actualmente conocemos como Arcanos Mayores no nacieron con ese nombre ni fueron concebidas originalmente como un sistema de adivinación. En los primeros tarots europeos constituían una serie de triunfos añadidos a las cartas de los palos.
Las referencias históricas al Tarot aparecen en el norte de Italia durante el siglo XV. Aquellas barajas incluían los cuatro palos, las figuras de corte y una serie adicional de triunfos ilustrados, además de El Loco. Con el paso de los siglos, estas imágenes fueron adquiriendo nuevas interpretaciones y acabaron integrándose en los sistemas simbólicos y adivinatorios que hoy asociamos al Tarot.
Por eso, cuando estudiamos Tarot conviene distinguir dos cosas: su historia y su interpretación posterior.
Conocer ambas nos permite aproximarnos a las cartas con mayor rigor.
Los Arcanos Mayores hablan de experiencias importantes
En una lectura, no todas las cartas tienen necesariamente el mismo peso.
Los Arcanos Menores suelen ayudarnos a comprender circunstancias concretas, comportamientos, relaciones, dificultades cotidianas o la manera en que una situación está desarrollándose.
Los Arcanos Mayores, en cambio, suelen señalar cuestiones de mayor profundidad.
Pueden aparecer cuando existe una decisión importante, un cambio de etapa, una crisis, una oportunidad significativa, una transformación personal o una circunstancia que está teniendo un peso especial en la vida del consultante.
Esto no quiere decir que debamos dramatizar su aparición.
Un error bastante frecuente entre quienes empiezan consiste precisamente en hacerlo.
Si aparece La Muerte, imaginan inmediatamente una desgracia.
Si aparece El Diablo, piensan que algo terrible está ocurriendo.
Si aparece La Torre, esperan una catástrofe.
Y si aparece El Sol, consideran que absolutamente todo saldrá bien.
El Tarot necesita muchos más matices.
Una carta nunca debería interpretarse únicamente por su nombre.
La Muerte puede hablar de una transformación necesaria. El Diablo puede mostrarnos una dependencia, un deseo poderoso o aquello que nos mantiene atados. La Torre puede representar la caída de una estructura que ya no podía sostenerse. Y El Sol, siendo una carta extraordinariamente positiva, tampoco elimina automáticamente todos los problemas que puedan aparecer alrededor.
Cada Arcano tiene luces, sombras y diferentes niveles de interpretación.
Una carta no es una definición
Cuando comenzamos a estudiar Tarot resulta inevitable buscar significados.
Queremos saber:
¿Qué significa El Mago?
¿Qué significa La Emperatriz?
¿Qué significa El Ermitaño?
Es lógico. Todos hemos empezado así.
Pero con la experiencia descubres que una carta no funciona como una palabra de diccionario.
Imaginemos que aparece El Ermitaño.
Podríamos asociarlo con introspección, prudencia, experiencia, búsqueda interior, lentitud o soledad.
Todas esas ideas pueden ser correctas.
Pero supongamos ahora que una persona pregunta por una relación sentimental.
¿El Ermitaño representa distancia entre dos personas?
¿Necesidad de reflexión?
¿Una persona que necesita estar sola?
¿Una relación que avanza lentamente?
¿Alguien emocionalmente reservado?
Podría significar cualquiera de estas cosas.
La respuesta dependerá de la pregunta, de las cartas que lo acompañan, de la posición que ocupa dentro de la tirada y, sobre todo, del contexto de la consulta.
Ahí comienza verdaderamente la interpretación.
Primero observar, después interpretar
Esta es una de las ideas que más importancia doy cuando enseño Tarot:
antes de preguntarte qué significa una carta, pregúntate qué estás viendo.
Observa la imagen.
¿Hay movimiento o quietud?
¿El personaje avanza o permanece detenido?
¿Mira hacia algún lugar?
¿Está solo o acompañado?
¿Aparece en un espacio abierto o cerrado?
¿Predominan la luz o la oscuridad?
¿Hay objetos importantes?
¿Existe algún elemento que llame especialmente tu atención?
Este ejercicio parece sencillo, pero cambia completamente la manera de aprender Tarot.
Tomemos como ejemplo El Carro.
Antes de buscar ninguna definición podemos observar que existe un personaje situado sobre un vehículo, que hay fuerzas que deben avanzar en una misma dirección y que la escena transmite movimiento, dominio y determinación.
A partir de la propia imagen empiezan a surgir conceptos:
avance, dirección, voluntad, control, conquista, decisión.
Después podremos estudiar su simbolismo tradicional y ampliar su significado.
Pero ya hemos comenzado a comprender la carta.
No simplemente a memorizarla.
El simbolismo de los Arcanos Mayores
Las imágenes de los Arcanos contienen numerosos símbolos.
Coronas, animales, columnas, caminos, montañas, astros, colores, posiciones corporales, objetos, gestos y elementos de la naturaleza forman parte de su lenguaje visual.
Algunos símbolos poseen una tradición histórica muy antigua. Otros adquirieron nuevas interpretaciones con el desarrollo de diferentes escuelas de Tarot.
Por eso debemos evitar dos extremos.
El primero consiste en ignorar completamente los símbolos.
El segundo, en intentar encontrar un significado secreto en absolutamente todos los detalles.
No todo tiene que convertirse necesariamente en un código misterioso.
El símbolo debe ayudarnos a comprender la carta, no alejarnos de ella.
Con el tiempo descubrirás además algo interesante: un mismo símbolo puede adquirir matices distintos dependiendo de la carta en la que aparezca y del contexto de la lectura.
Los Arcanos como recorrido humano
Existe una forma especialmente interesante de estudiar los Arcanos Mayores: contemplarlos como las distintas etapas de un recorrido.
A menudo este planteamiento recibe el nombre de viaje del Loco.
El Loco representa al personaje que inicia el camino sin conocer todavía aquello que encontrará.
A lo largo de su recorrido aparecen distintas figuras y experiencias.
El Mago muestra la capacidad de actuar y utilizar los propios recursos.
La Papisa nos conduce hacia la observación y el conocimiento interior.
La Emperatriz representa la creatividad y la expansión.
El Emperador introduce estructura y autoridad.
El Papa nos enfrenta a la enseñanza, las creencias y las normas.
Los Enamorados plantean vínculos y elecciones.
El Carro avanza.
La Justicia busca equilibrio.
El Ermitaño se detiene y reflexiona.
La Rueda recuerda que las circunstancias cambian.
Y el recorrido continúa atravesando fuerza, sacrificio, transformación, deseo, crisis, esperanza y comprensión hasta alcanzar finalmente El Mundo.
Esta interpretación del conjunto es muy útil desde un punto de vista pedagógico porque permite comprender los Arcanos como experiencias conectadas entre sí.
Sin embargo, tampoco debemos convertirla en una regla rígida.
No existe una única manera correcta de entender la secuencia de los Arcanos.
No existen cartas buenas y cartas malas
Quiero insistir especialmente en esta idea porque condiciona profundamente la manera de leer Tarot.
No existen cartas absolutamente buenas ni absolutamente malas.
Existen cartas agradables y cartas incómodas.
Cartas que anuncian facilidad y otras que muestran dificultades.
Pero incluso una carta aparentemente positiva puede advertirnos de algo, mientras que una carta difícil puede señalar el comienzo de una transformación necesaria.
La vida funciona exactamente así.
A veces aquello que inicialmente vivimos como una pérdida termina liberándonos.
Una crisis puede obligarnos a cambiar.
Una espera puede protegernos de una decisión precipitada.
Y una oportunidad aparentemente maravillosa puede llevarnos a actuar con exceso de confianza.
El Tarot refleja precisamente esa complejidad.
Por eso debemos evitar las interpretaciones demasiado simples.
Los Arcanos Mayores dentro de una tirada
Cuando aparecen varios Arcanos Mayores en una misma lectura conviene prestar atención.
Su presencia puede indicar que estamos ante una situación especialmente significativa para el consultante o ante un momento en el que se están produciendo cambios importantes.
Pero tampoco existe una fórmula matemática.
Tres Arcanos Mayores no significan automáticamente que vaya a ocurrir algo extraordinario.
Hay que observar cuáles son, dónde aparecen y qué relación mantienen entre ellos.
Una lectura de Tarot no consiste en sumar significados independientes.
Las cartas dialogan entre sí.
Una carta modifica, refuerza, suaviza o explica a otra.
Este principio será fundamental cuando más adelante aprendamos a interpretar varias cartas juntas.
La intuición necesita conocimiento
En ocasiones escuchamos decir que para leer Tarot basta con dejarse llevar por la intuición.
No comparto completamente esa idea.
La intuición es importante. Muchísimo.
Pero funciona mejor cuando encuentra una base sobre la que apoyarse.
Un músico puede improvisar porque conoce su instrumento. Un buen cocinero puede modificar una receta porque comprende los ingredientes. Y un tarotista puede apartarse en determinado momento del significado más evidente de una carta porque conoce suficientemente bien su lenguaje.
Primero aprendemos.
Después practicamos.
Y con el tiempo aparece algo más difícil de explicar: esa capacidad de observar una tirada y percibir relaciones que inicialmente pasaban desapercibidas.
La intuición no debería sustituir al conocimiento.
Debería crecer junto a él.
Cómo vamos a estudiar cada Arcano Mayor
A partir del próximo capítulo comenzaremos el recorrido carta por carta.
No quiero que aprendas simplemente una lista de palabras clave.
Vamos a observar cada Arcano desde diferentes perspectivas:
su imagen y composición;
los principales símbolos que aparecen en la carta;
su significado general;
su interpretación en posición derecha;
su interpretación invertida;
su significado en el amor y las relaciones;
su significado en el trabajo y los asuntos materiales;
su dimensión personal y emocional;
sus aspectos favorables;
sus advertencias y dificultades;
y su comportamiento cuando aparece dentro de una lectura.
El objetivo es que, cuando termines esta parte de la guía, puedas mirar una carta y comprenderla.
No simplemente recordar lo que has leído sobre ella.
Mi consejo antes de continuar
Si tienes una baraja cerca, haz algo muy sencillo.
Separa los veintidós Arcanos Mayores y colócalos delante de ti en orden.
No intentes interpretarlos todavía.
Míralos.
Observa cómo cambian los personajes, los escenarios, los colores y las actitudes. Fíjate en cuáles te resultan agradables y cuáles te producen cierto rechazo. Descubre cuáles comprendes inmediatamente y cuáles te desconciertan.
Después elige una carta.
No busques todavía su significado.
Pregúntate simplemente:
¿Qué está ocurriendo aquí?
Esa pregunta aparentemente sencilla es uno de los mejores ejercicios que conozco para comenzar a estudiar Tarot.
Porque antes de aprender a interpretar las cartas tenemos que aprender a verlas.
Y eso es precisamente lo que vamos a hacer a partir de ahora.
En el próximo capítulo comenzaremos con una de las figuras más singulares de toda la baraja:
El Loco.
