La estructura de una baraja de Tarot

Curso de Tarot por Diego verona. Cabecera

Cap. IV

La estructura de una baraja de Tarot

Cuando alguien tiene por primera vez una baraja de Tarot entre las manos, es fácil sentirse un poco abrumado. Setenta y ocho cartas pueden parecer muchas. Cada una tiene su nombre, sus imágenes, sus símbolos y, aparentemente, una gran cantidad de significados que aprender.

Sin embargo, una baraja de Tarot no es una colección desordenada de cartas. Tiene una estructura muy precisa y, cuando la comprendemos, todo empieza a resultar mucho más sencillo.

El Tarot está formado, tradicionalmente, por 78 cartas, divididas en dos grandes grupos: los 22 Arcanos Mayores y los 56 Arcanos Menores.

Esta división no es simplemente una manera de ordenar la baraja. Nos ayuda a entender la importancia que adquiere cada carta dentro de una lectura y el tipo de experiencia sobre la que nos está hablando.

Podríamos decir, de una forma muy sencilla, que los Arcanos Mayores nos hablan de los grandes temas de la vida, mientras que los Arcanos Menores nos acercan a la experiencia cotidiana.

Pero, como veremos, esta distinción merece algunos matices.

Estructura de la baraja de tarot


Las 78 cartas del Tarot

La estructura de una baraja de Tarot tradicional puede resumirse así:

78 cartas en total

  • 22 Arcanos Mayores

  • 56 Arcanos Menores

A su vez, los 56 Arcanos Menores se dividen en cuatro palos:

  • 14 cartas de Oros

  • 14 cartas de Copas

  • 14 cartas de Espadas

  • 14 cartas de Bastos

Cada palo contiene diez cartas numeradas, del As al Diez, y cuatro figuras de la corte.

En una baraja de Tarot de Marsella, estas figuras son:

  • Sota

  • Caballo

  • Reina

  • Rey

Por tanto, la estructura completa es:

22 Arcanos Mayores + 40 cartas numeradas + 16 figuras de la corte = 78 cartas.

Comprender esta organización es uno de los primeros pasos importantes para aprender Tarot. No es necesario memorizar ahora el significado de todas las cartas. Lo que quiero es que empieces a ver la baraja como un sistema organizado, en el que cada grupo de cartas cumple una función.


Los Arcanos Mayores

Los Arcanos Mayores son probablemente las cartas más conocidas del Tarot.

El Loco, el Mago, la Papisa, la Emperatriz, el Emperador, los Enamorados, la Muerte, el Diablo, la Torre, el Sol o el Mundo forman parte de ese imaginario que incluso muchas personas que nunca han estudiado Tarot reconocen.

Son 22 cartas, tradicionalmente numeradas del 0 al XXI, aunque la numeración y el nombre de algunos arcanos pueden variar ligeramente dependiendo de la baraja y de la tradición utilizada.

El Loco constituye un caso particular. En algunos sistemas aparece asociado al número 0; en otros, su posición dentro del recorrido de los Arcanos Mayores se interpreta de una manera diferente.

No necesitamos detenernos todavía en estas diferencias.

Lo importante ahora es comprender su función.

Los Arcanos Mayores suelen representar grandes experiencias, procesos profundos, fuerzas internas, cambios importantes o momentos especialmente significativos en la vida de una persona.

Cuando aparecen en una lectura, conviene prestarles atención.

No significa que cada Arcano Mayor anuncie necesariamente un acontecimiento extraordinario. Una carta como el Ermitaño, por ejemplo, puede hablar de una etapa de reflexión; la Justicia, de la necesidad de tomar una decisión equilibrada; la Fuerza, de nuestra capacidad para dominar una situación desde la serenidad.

Pero, en términos generales, cuando en una tirada aparecen varios Arcanos Mayores, suelo entender que la cuestión que estamos observando tiene una importancia especial para la persona que consulta.

Hay algo que va más allá de lo puramente cotidiano.

Por eso me gusta pensar en los Arcanos Mayores como las cartas que señalan los grandes capítulos de nuestra historia.


El recorrido de los Arcanos Mayores

Los 22 Arcanos Mayores también pueden contemplarse como un recorrido simbólico.

El Loco inicia el camino y, a través de las diferentes cartas, encontramos experiencias relacionadas con el conocimiento, la autoridad, las decisiones, los cambios, las crisis, el aprendizaje, la transformación y, finalmente, la integración representada por El Mundo.

A este recorrido se le ha llamado en ocasiones el viaje del Loco.

Es una forma interesante de estudiar los Arcanos Mayores porque permite comprenderlos no solo como cartas independientes, sino como partes de una secuencia.

Sin embargo, quiero hacer aquí una pequeña advertencia.

Las estructuras simbólicas son herramientas para comprender mejor el Tarot, pero no deberían convertirse en prisiones. Podemos estudiar el viaje del Loco, la numerología o las correspondencias simbólicas y encontrar en ellas una enorme riqueza. Pero ninguna teoría debería impedirnos mirar realmente la carta que tenemos delante.

Primero está la carta.

Después, nuestra capacidad para comprenderla.

Y finalmente, el contexto de la persona y de la pregunta.


Los Arcanos Menores

Los 56 Arcanos Menores constituyen la parte más extensa de la baraja.

A veces, quienes comienzan a estudiar Tarot sienten una especial atracción por los Arcanos Mayores y dejan los Menores en un segundo plano. Es comprensible: los Mayores poseen imágenes poderosas y personajes fácilmente reconocibles.

Pero sería un error considerar los Arcanos Menores menos importantes.

En una consulta real, son extraordinariamente útiles.

Los Arcanos Menores nos hablan con frecuencia de situaciones concretas: trabajo, relaciones, emociones, conflictos, proyectos, dinero, decisiones, conversaciones, esfuerzos o acontecimientos del día a día.

Si los Arcanos Mayores pueden mostrarnos el gran escenario, los Arcanos Menores nos enseñan muchas veces lo que está ocurriendo dentro de ese escenario.

Por eso ambos grupos se complementan.


Los cuatro palos del Tarot

Los 56 Arcanos Menores se organizan en cuatro palos:

Oros, Copas, Espadas y Bastos.

Cada uno de ellos se relaciona tradicionalmente con determinados ámbitos de la experiencia humana.

Estas asociaciones son muy útiles para comenzar a orientarse dentro de una lectura.

Oros

El palo de Oros suele estar relacionado con el mundo material y práctico.

Puede hablar de:

  • Dinero.

  • Trabajo.

  • Recursos.

  • Seguridad.

  • Bienes materiales.

  • Resultados concretos.

  • Estabilidad.

  • El cuerpo y la realidad tangible.

Pero debemos evitar una interpretación demasiado limitada.

Oros no significa simplemente «dinero».

También puede hablar del valor que damos a las cosas, de nuestra relación con la seguridad, del esfuerzo necesario para construir algo o de aquello que necesita tiempo para dar resultados.

Es el territorio de lo que puede tocarse, construirse, administrarse y conservarse.


Copas

El palo de Copas está relacionado principalmente con el mundo emocional.

Puede hablarnos de:

  • Amor.

  • Sentimientos.

  • Relaciones.

  • Afectos.

  • Intuición.

  • Sensibilidad.

  • Vínculos emocionales.

Cuando las Copas tienen una presencia importante en una tirada, normalmente existe una dimensión emocional que merece atención.

Pero tampoco debemos reducirlas exclusivamente al amor de pareja.

Una Copa puede hablar del cariño entre amigos, de la relación familiar, de una ilusión, de una decepción o incluso de nuestra propia relación con aquello que sentimos.


Espadas

El palo de Espadas se asocia con el pensamiento, las decisiones y los conflictos.

Puede representar:

  • Ideas.

  • Comunicación.

  • Decisiones.

  • Preocupaciones.

  • Tensiones.

  • Conflictos.

  • Dudas.

  • Claridad mental.

Las Espadas tienen cierta fama de ser cartas difíciles.

Y es verdad que muchas de ellas pueden señalar momentos de tensión o preocupación. Pero las Espadas también representan algo imprescindible: la capacidad de pensar, analizar, decidir y cortar aquello que ya no necesitamos.

No debemos temer a ningún palo del Tarot.

Una carta difícil no es una condena. Es información.

Y la información, cuando sabemos utilizarla, puede ayudarnos a comprender mejor una situación.


Bastos

El palo de Bastos está relacionado con la acción, la energía y la iniciativa.

Puede hablarnos de:

  • Proyectos.

  • Trabajo y actividad.

  • Creatividad.

  • Deseo.

  • Motivación.

  • Movimiento.

  • Iniciativa.

  • Capacidad de emprender.

Los Bastos suelen introducir dinamismo en una lectura.

Nos muestran aquello que se pone en marcha, la energía que dedicamos a conseguir algo o el impulso necesario para avanzar.

En ocasiones también pueden señalar exceso de actividad, impaciencia o desgaste.

Como ocurre con todas las cartas, su significado dependerá siempre del contexto.


Las cartas numeradas

Cada uno de los cuatro palos contiene diez cartas numeradas:

As, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho, Nueve y Diez.

Esto nos da un total de 40 cartas numeradas.

La numeración aporta una estructura adicional al Tarot.

De manera general, podemos observar una cierta evolución:

  • El As representa el nacimiento o la esencia de la energía del palo.

  • Los números siguientes muestran cómo esa energía se desarrolla.

  • El Diez suele representar una culminación, un resultado o el final de un proceso.

No quiero que intentes memorizar ahora una regla fija para cada número.

Más adelante estudiaremos las cartas con detenimiento.

Lo importante es que empieces a comprender que existe una lógica interna. Un Tres de Copas y un Tres de Oros no significan lo mismo, pero el número tres puede aportar una determinada idea de desarrollo que se expresa de manera diferente según el palo.

El Tarot funciona muchas veces así: mediante capas de significado que se combinan.

Número.

Palo.

Imagen.

Símbolos.

Posición en la tirada.

Cartas que la acompañan.

Pregunta realizada.

Todo ello forma parte de la interpretación.


Las figuras de la corte

Cada palo contiene también cuatro personajes o figuras de la corte:

  • Sota.

  • Caballo.

  • Reina.

  • Rey.

Como existen cuatro figuras en cada uno de los cuatro palos, encontramos un total de 16 figuras de la corte.

Estas cartas pueden ser especialmente interesantes y, al principio, también algo difíciles de interpretar.

Una figura de la corte puede representar a una persona concreta, pero no necesariamente.

También puede mostrarnos una actitud, una forma de actuar, una cualidad que debemos desarrollar o incluso el papel que alguien está desempeñando en una determinada situación.

Por ejemplo, una Reina de Copas podría señalar a una persona sensible y empática, pero también podría indicar la necesidad de escuchar nuestras emociones.

Un Rey de Oros podría representar a alguien estable y práctico, pero también una situación en la que necesitamos actuar con prudencia y sentido de la realidad.

Por eso conviene no caer en asociaciones rígidas del tipo «esta carta representa siempre a un hombre» o «esta otra siempre representa a una mujer».

El Tarot es mucho más flexible.


Cómo se relacionan todas las cartas entre sí

Ahora podemos contemplar la baraja completa de otra manera.

Tenemos:

22 Arcanos Mayores, que nos hablan de grandes procesos y experiencias significativas.

40 cartas numeradas, que desarrollan las energías de los cuatro palos en situaciones concretas.

16 figuras de la corte, que introducen personalidades, actitudes, comportamientos y formas de relacionarnos con esas energías.

En total:

78 cartas.

Pero en una lectura no aparecen aisladas.

Se relacionan.

Se matizan.

Se contradicen en ocasiones.

Se refuerzan unas a otras.

Y ahí comienza realmente el arte de interpretar el Tarot.

Una carta puede tener un significado determinado cuando aparece sola, pero adquirir un matiz diferente cuando está acompañada por otras.

Imaginemos, por ejemplo, que preguntamos por un proyecto profesional.

Si aparecen muchos Oros, probablemente exista una preocupación importante por los resultados materiales o la estabilidad.

Si predominan los Bastos, quizá la cuestión esté más relacionada con la iniciativa, el esfuerzo o el desarrollo del proyecto.

Si encontramos muchas Espadas, pueden existir dudas, decisiones pendientes o conflictos.

Y si predominan las Copas, tal vez las emociones o las relaciones personales estén influyendo más de lo que parecía inicialmente.

La estructura de la baraja nos ayuda a detectar estos patrones.


¿Hay que utilizar siempre las 78 cartas?

No necesariamente.

Algunos tarotistas trabajan exclusivamente con los Arcanos Mayores en determinadas lecturas. Otros utilizan siempre la baraja completa.

Ambas formas de trabajar son perfectamente válidas.

Personalmente, creo que aprender a utilizar las 78 cartas proporciona una enorme riqueza interpretativa. Los Arcanos Menores permiten introducir matices y detalles que pueden resultar muy útiles en una consulta.

Sin embargo, para alguien que está comenzando, trabajar durante un tiempo con los 22 Arcanos Mayores puede ser una buena manera de familiarizarse con el lenguaje del Tarot sin sentirse abrumado.

Lo importante es comprender algo que repetiremos muchas veces a lo largo de esta guía:

no necesitas aprenderlo todo de golpe.

El Tarot se aprende poco a poco.

Primero reconocemos las cartas.

Después comprendemos sus significados.

Más tarde empezamos a relacionarlas.

Y, con la práctica, llega un momento en que dejamos de ver cartas aisladas y empezamos a ver una historia.

Ese es uno de los cambios más importantes en el aprendizaje.


Mi consejo para empezar a conocer tu baraja

Antes de comenzar a memorizar significados, te propongo un ejercicio muy sencillo.

Coge tu baraja y sepárala.

Haz un montón con los 22 Arcanos Mayores.

Después reúne los Oros, las Copas, las Espadas y los Bastos.

Dentro de cada palo, coloca primero las cartas numeradas y después las figuras de la corte.

Extiéndelas sobre una mesa.

Míralas.

No intentes interpretarlas todavía.

Observa qué diferencias encuentras entre unos grupos y otros. Fíjate en los colores, los personajes, los objetos, las escenas y las sensaciones que te producen.

Pregúntate:

¿Qué palo me resulta más cercano?

¿Cuál me cuesta más comprender?

¿Qué Arcanos Mayores llaman inmediatamente mi atención?

¿Qué cartas me producen rechazo?

¿Cuáles despiertan mi curiosidad?

No busques respuestas correctas.

Este ejercicio tiene otro propósito.

Quiero que empieces a conocer tu baraja.

Porque estudiar Tarot no consiste únicamente en memorizar 78 definiciones. Consiste en aprender un lenguaje. Y, como ocurre con cualquier lenguaje, primero debemos familiarizarnos con sus palabras antes de intentar mantener una conversación.

Para recordar

Una baraja tradicional de Tarot está formada por 78 cartas:

  • 22 Arcanos Mayores

  • 56 Arcanos Menores

Los Arcanos Menores se dividen en:

  • 4 palos: Oros, Copas, Espadas y Bastos.

  • 10 cartas numeradas por palo: del As al Diez.

  • 4 figuras de la corte por palo: Sota, Caballo, Reina y Rey.

Esta estructura será nuestro mapa durante todo el aprendizaje.

No necesitas memorizar ahora las 78 cartas.

Solo necesitas saber dónde estás.

En los próximos capítulos iremos entrando poco a poco en cada uno de estos territorios hasta que esa baraja que hoy puede parecer compleja empiece a convertirse en un lenguaje familiar.