
El Tarot y la ansiedad.
Hace unos días una mujer joven me llamó para preguntarme por un tema laboral. Quería saber si le renovarían el contrato o no. Pero, debajo de esa pregunta, lo que había era muy diferente.
En realidad, ella me estaba pidiendo que bajara su ansiedad.
La ansiedad la estaba consumiendo, hasta el punto de enfermarla físicamente, hasta el punto de paralizarla a la hora de tomar decisiones en su vida. No había razones objetivas para que se sintiera así y su desempeño en el trabajo era bueno. Pero, juntamente con su ansiedad ante lo que podía pasar, estaba, paradójicamente, creándole problemas en el trabajo.
Literalmente, su miedo a que ocurriera lo peor la empujaba hacia ahí.
Creo que casi todos nos hemos visto alguna vez en una situación parecida. Nuestra mente empieza a imaginar escenarios negativos, una posibilidad se convierte en una certeza y, sin darnos cuenta, terminamos viviendo como si aquello que tememos ya hubiera sucedido.
La ansiedad tiene esa capacidad: nos roba el presente para obligarnos a vivir en un futuro que, en la mayoría de las ocasiones, nunca llega.
¿Qué es realmente la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo ante una situación que percibimos como una amenaza. El problema aparece cuando esa alarma se activa continuamente, incluso cuando el peligro no es real o todavía no ha sucedido.
La persona comienza a experimentar síntomas muy diversos:
- Dificultad para dormir.
- Pensamientos repetitivos.
- Miedo constante.
- Tensión muscular.
- Cansancio.
- Problemas digestivos.
- Dificultad para concentrarse.
- Sensación de que algo malo está a punto de ocurrir.
Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerdan que la ansiedad es uno de los problemas de salud mental más frecuentes en el mundo actual.
Por supuesto, es importante dejar algo muy claro: el tarot no es una terapia, no sustituye la atención médica ni psicológica y un tarotista no diagnostica ni trata enfermedades. Cuando una persona presenta un problema de ansiedad importante o persistente, la ayuda de un profesional sanitario es siempre la mejor opción.

Entonces… ¿puede el tarot ayudar?
Mi experiencia después de muchos años realizando consultas es que, en determinadas personas, el tarot puede convertirse en una herramienta de reflexión y de calma.
El tarot y la ansiedad no tienen porqué retroalimentarse.
No porque tenga poderes mágicos para eliminar la ansiedad.
No porque vaya a resolver todos los problemas.
Sino porque, a veces, ayuda a poner orden en el caos mental.
Muchas personas llegan a una consulta con decenas de preguntas dando vueltas en su cabeza. Han imaginado cien escenarios diferentes y todos terminan mal. La lectura puede ayudarles a detenerse un momento, observar la situación desde otra perspectiva y recuperar cierta serenidad.
En cierto modo, el tarot puede actuar como un espejo.
Un espejo que nos obliga a preguntarnos:
- ¿Qué es lo que realmente me preocupa?
- ¿Qué depende de mí?
- ¿Qué puedo hacer hoy?
- ¿Estoy viviendo un hecho o un miedo?
Ese ejercicio de reflexión, realizado con honestidad, puede ser muy valioso.
De hecho, en muchas ocasiones la respuesta más útil no es predecir el futuro, sino ayudar a la persona a recuperar el control de su presente.
Algo de lo que ya hemos hablado en nuestro artículo sobre si el tarot funciona de verdad o es solo sugestión y también cuando explicamos cada cuánto tiempo conviene consultar el tarot.
Un pequeño ejercicio que puede ayudar
Cuando la ansiedad aparece, una pregunta sencilla puede cambiar nuestra perspectiva:
¿Lo que me preocupa está ocurriendo ahora mismo o es algo que podría ocurrir?
Parece una pregunta muy simple, pero muchas veces descubrimos que estamos sufriendo por una película que nuestra mente ha creado.
El tarot, utilizado de manera sana, puede ayudarnos precisamente a distinguir entre los hechos y nuestros temores.
Cuando el tarot puede aumentar la ansiedad
Pero también hay que hablar de la otra cara de la moneda.
He visto personas que, debido a su miedo, terminan preguntando una y otra vez lo mismo:
«¿Me llamará?»
«¿Perderé el trabajo?»
«¿Me quiere?»
«¿Me voy a poner enfermo?»
Consultan a un tarotista, luego a otro y después a otro más.
Cada respuesta genera nuevas dudas y nuevas preguntas.
Y entonces el tarot deja de ser una ayuda para convertirse en parte del problema.
La persona entra en un círculo del que cada vez le resulta más difícil salir.
Por eso siempre digo algo que quizá sorprenda a algunas personas:
El tarot debe aportar claridad y tranquilidad. Si cada consulta te genera más angustia, más dependencia y más miedo, probablemente ha llegado el momento de parar.
Cómo utilizar el tarot y la ansiedad de una manera sana
Algunas ideas sencillas pueden ayudar:
- No consultar repetidamente la misma cuestión.
- Dar tiempo a que los acontecimientos se desarrollen.
- Utilizar la lectura para reflexionar, no para delegar nuestras decisiones.
- Recordar que seguimos teniendo libre albedrío.
- Buscar ayuda profesional cuando la ansiedad es intensa o interfiere en la vida diaria.
Porque el objetivo de una consulta nunca debería ser vivir pendiente de cada carta o de cada predicción.
El objetivo debería ser comprender mejor nuestra situación y afrontar la vida con un poco más de serenidad.
Una reflexión final
Aquella mujer joven que me llamó por su trabajo no necesitaba únicamente saber si le renovarían el contrato.
Necesitaba dejar de vivir, por unas horas, dentro del peor escenario posible.
Y creo que ahí está una de las grandes lecciones de el tarot y la ansiedad: muchas veces sufrimos más por lo que imaginamos que por lo que realmente sucede.
El tarot no puede eliminar todos nuestros miedos.
Pero, en ocasiones, puede ayudarnos a detenernos, respirar, ordenar nuestros pensamientos y recordar algo muy importante:
La vida se vive en el presente.
Y el presente, casi siempre, es mucho más amable de lo que nuestra ansiedad nos hace creer.



