Lo que he aprendido sobre las personas después de casi 30 años leyendo el tarot

Hoy quiero hablarte de lo que he aprendido leyendo el tarot a lo largo de casi tres decadas. Porque, durante algún tiempo creí que la experiencia me ayudaría a entender mejor las cartas, a perfeccionar las lecturas, pero realmente, lo que he aprendido leyendo el tarot a lo largo de todos estos años es, sobre todo, a entender a las personas.

Trabajar el tarot es un privilegio a la hora de conocer al ser humano. Es un espacio seguro, íntimo y anónimo en el que el consultante puede volcar sus dudas, sus miedos y sus deseos más profundos. Hay muy pocos lugares donde alguien pueda mostrarse con tanta sinceridad.

Quizá por eso, cuando algunas personas me preguntan qué diferencia mi forma de trabajar de otras maneras de entender el tarot, suelo responder que para mí una consulta siempre ha sido, ante todo, un encuentro humano. Si te interesa conocer con más detalle mi manera de entender este trabajo, te invito a leer ¿Por qué consultar conmigo?.

Y si me preguntas qué he aprendido tras casi tres décadas realizando consultas, la respuesta es sorprendentemente sencilla.

Lo que he aprendido leyendo el tarot es que, en esencia, la mayoría de las personas somos mucho más parecidas de lo que creemos.

Las preguntas cambian, las emociones son las mismas

lo que he aprendido leyendo el tarot

A lo largo de los años he hablado con hombres y mujeres, jóvenes y mayores, personas con dificultades económicas y personas con un gran patrimonio.

He escuchado a trabajadores, empresarios, funcionarios, artistas, amas de casa, jubilados y profesionales de todo tipo.

Y sin embargo, cuando desaparecen los títulos, las cuentas bancarias, la posición social o el cargo que figura en una tarjeta de visita, aparecen las mismas preguntas de siempre.

Un hombre de mediana edad puede preguntarme por su empresa o por su trabajo.

Pero en realidad no me está preguntando solamente por eso.

Me está preguntando si es un buen proveedor para su familia.

Me está preguntando si será capaz de salir adelante.

Me está preguntando si vale lo suficiente.

Una mujer que ha pasado por un divorcio puede preguntarme si volverá a encontrar el amor.

Pero muchas veces tampoco está preguntando únicamente eso.

Está preguntando si sigue siendo merecedora de ser amada.

Si todavía puede sentirse deseada.

Si aún tiene derecho a ilusionarse.

En el fondo, ambos están formulando la misma pregunta.

Aunque ellos no lo sepan.

Lo que realmente mueve el mundo

También he aprendido otra cosa.

Durante mucho tiempo escuché decir que el mundo se mueve por el dinero.

O por el poder.

O por la ambición.

Mi experiencia me dice algo diferente.

Creo que al mundo lo mueve el amor.

Y la falta de él.

Puede parecer una afirmación muy simple, pero la psicología moderna lleva décadas estudiando la importancia que tienen los vínculos afectivos, la aceptación y el sentimiento de pertenencia en el bienestar emocional. No es casualidad que muchas de nuestras decisiones estén relacionadas, directa o indirectamente, con esas necesidades humanas fundamentales.

De ahí nacen muchos de los sentimientos que después gobiernan nuestras decisiones.

La compasión.

La gratitud.

La ilusión.

Pero también los celos.

La envidia.

El resentimiento.

El miedo.

Porque cuando observas miles de historias durante décadas, terminas descubriendo que detrás de casi todo existe una necesidad profundamente humana de ser queridos, valorados, aceptados o reconocidos.

No importa si la persona lleva un uniforme de trabajo, un mono de mecánico o un traje de Armani.

Cuando se queda sola consigo misma, siente exactamente las mismas necesidades que cualquier otro ser humano.

lo que he aprendido leyendo el tarot

El futuro no está escrito como creemos

Hay algo más de lo que he aprendido leyendo el tarot que considero importante compartir.

El futuro, tal y como solemos imaginarlo, no está completamente escrito.

Es cierto que algunas circunstancias parecen llegar a nuestra vida con una fuerza difícil de ignorar.

Es cierto que existen situaciones que parecen grabadas en letras muy grandes.

Pero también he descubierto que las decisiones que cambian una vida suelen encontrarse en la letra pequeña.

Y esa letra pequeña la escribimos nosotros.

Es una especie de Contrato Vital, que hicieramos con el mundo, y en el que, nosotros, día a día podemos cambiar cosas.

A lo largo de los años he visto personas rendirse antes de intentarlo.

Y he visto otras capaces de realizar esfuerzos extraordinarios cuando realmente deseaban cambiar su situación.

Recuerdo especialmente a un hombre cuyo negocio estaba a punto de ser embargado.

Aquella noche atravesó el país conduciendo durante horas para presentarse a primera hora de la mañana en una sucursal bancaria y demostrar que estaba dispuesto a cumplir con sus compromisos si le concedían algo más de tiempo.

Durante todo el trayecto hablamos muchas veces.

Tenía miedo.

Mucho miedo.

Pero siguió adelante.

Y aquella noche me dejó una enseñanza que jamás he olvidado.

Las personas que realmente quieren cambiar su vida buscan caminos.

Las que no quieren hacerlo suelen encontrar excusas.

La lección más importante

Si después de casi treinta años tuviera que resumir todo lo que he aprendido leyendo el tarot en una sola frase, diría esto:

Las personas somos mucho más fuertes de lo que creemos.

He visto a gente reconstruir su vida después de una separación.

He visto a personas levantarse tras una ruina económica.

He visto superar enfermedades, pérdidas y situaciones que parecían imposibles.

Por eso, cuando alguien me pregunta por su futuro, rara vez pienso únicamente en lo que puede suceder.

También pienso en quién puede llegar a convertirse.

Porque muchas veces el verdadero cambio no ocurre cuando cambian las circunstancias.

Ocurre cuando cambia la persona.

Con el paso de los años también he aprendido que las cartas, por sí solas, no cambian la vida de nadie. Lo que puede cambiarla es la comprensión que obtenemos sobre nosotros mismos y las decisiones que tomamos a partir de ella. Es una reflexión que desarrollé con más profundidad en ¿El Tarot funciona de verdad o es sugestión?.

A veces me preguntan cómo he llegado a estas conclusiones o de dónde nace esta forma de entender el tarot. La respuesta está en las miles de historias que he tenido el privilegio de escuchar durante casi tres décadas y también en mi propia trayectoria personal, que puedes conocer mejor en la página Sobre mí.

Y esa es una de las mayores lecciones que me han enseñado miles de consultantes a lo largo de todos estos años.

Si algo he aprendido escuchando historias ajenas, lo que he aprendido leyendo el tarot es que la mayoría de las personas son mucho más valientes de lo que creen.

Solo necesitan recordar que lo son.


Si estás atravesando una etapa de incertidumbre y sientes que necesitas un poco más de claridad para comprender lo que estás viviendo, estaré encantado de escucharte. A veces una conversación tranquila puede ayudar a ver caminos que el miedo o las preocupaciones nos impiden reconocer.

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